Placas solares: todo lo que debes saber

Placas solares: todo lo que debes saber

Placas solares: todo lo que debes saber

¿Qué son las placas solares?

Las placas solares son herramientas que producen energía limpia a partir de una fuente natural: el sol. El calor del sol se aprovecha para producir la energía necesaria para calentar el agua doméstica o las viviendas, cubriendo hasta el 70-80% de las necesidades.

Por lo tanto, la instalación de placas solares reduce significativamente los gastos del hogar y, al mismo tiempo, beneficia al medio ambiente al reducir la emisión de partículas contaminantes al aire y utilizar energía verde procedente de una fuente de energía renovable.


¿Cómo funcionan las placas fotovoltaicas?

Las placas del sistema fotovoltaico están formadas por varias células fotovoltaicas, cada una de las cuales es un cuadrado de unos 125 mm de lado.

Las células permiten a las placas convertir la energía de los fotones en electricidad. En otras palabras, producen la conversión de la energía solar en energía térmica.

Este proceso, llamado efecto fotovoltaico, comienza con la luz solar para producir una estimulación de los electrones en el silicio que compone cada célula solar. Los electrones, una vez estimulados, fluyen hacia el circuito generando electricidad de corriente continua. A continuación, el inversor se encarga de transformarla en corriente alterna, para poder transportarla y utilizarla en las redes de distribución para que llegue a nuestros hogares.

Cómo funcionan las placas fotovoltaicas


Averigüemos las dimensiones de un panel

Una vez decidida la instalación de las placas solares, es necesario evaluar cuánto espacio se necesita para la autoproducción de energía. Una familia suele consumir unos 3 mil kwh al año que pueden producir las placas colocadas en 25 metros cuadrados de superficie de un tejado inclinado tradicional.

El tamaño del panel fotovoltaico, y en consecuencia el número de placas necesarios para cubrir la superficie requerida, varía en función del modelo, la marca, el tipo y la potencia del panel fotovoltaico.

Las diferentes tecnologías: ¿Qué tipos de sistemas fotovoltaicos conocemos?

No todas las placas fotovoltaicas utilizan la misma tecnología. Actualmente, es posible encontrar en el mercado el panel monocristalino, el panel policristalino y los paneles fotovoltaicos amorfos, así como placas fotovoltaicas de última generación.

El panel monocristalino, más eficaz y menos voluminoso que el policristalino, está formado por células de silicio puro, mientras que las células del panel policristalino se forman refundiendo placas de circuitos electrónicos y restos de silicio.

Las placas fotovoltaicas amorfas son más baratas que sus predecesoras y, aunque tienen un rendimiento ligeramente inferior, son una excelente solución para quienes desean aprovechar las ventajas de la fotovoltaica manteniendo los costes bajos.

También hay que tener en cuenta los CIS, la última generación de placas fotovoltaicos que utilizan tecnología punta y están compuestos de selenio y cobre indio. Tienen una mayor eficiencia que los módulos de silicio cristalino y garantizan un buen nivel de productividad incluso en situaciones de sombreado parcial.

Averigüemos las dimensiones de un panel


Fotovoltaica con o sin almacenamiento: las diferencias

Cuando hablamos de energía limpia procedente del sol, debemos saber que hay diferencias entre los sistemas fotovoltaicos sin almacenamiento y con almacenamiento.

El sistema sin almacenamiento es la tecnología más clásica, por la que se obtiene energía de los rayos del sol que utilizamos inmediatamente.

Tiene una estructura más sencilla porque no requiere baterías ni unidades de control para controlar la energía. Los sistemas fotovoltaicos sin almacenamiento son más baratos y su instalación cuesta de media un 30% menos que los sistemas con almacenamiento.

La limitación de este tipo de sistema es que hace que la casa dependa totalmente del sol (si llueve, de hecho, no podemos tener electricidad), por lo que a menudo un sistema fotovoltaico sin almacenamiento complementa el consumo de energía, pero no sustituye los métodos de suministro tradicionales.

Si, por el contrario, hablamos de un sistema fotovoltaico con almacenamiento, tenemos un sistema que se autoalimenta siempre. En este caso, de hecho, el sistema está conectado a una batería cuya función es almacenar la energía producida, para crear una reserva de la que se pueda disponer en cualquier momento.


La fotovoltaica y las nuevas realidades

En los últimos años, las ventanas fotovoltaicas, construidas con vidrio fotovoltaico, están demostrando ser una buena inversión, ya que son capaces de absorber los rayos del sol para generar la electricidad necesaria para satisfacer las necesidades de una vivienda o negocio.

Estéticamente, no hay ninguna diferencia con las ventanas tradicionales y el impacto visual es nulo, ya que están construidas con un gel transparente que contiene silicio amorfo y que se aplica de dos maneras: en la superficie del cristal simple o insertado en la cavidad de una unidad de doble acristalamiento.

El resultado en cuanto a rendimiento energético es diferente: si se utiliza el gel con silicio amorfo en la superficie del vidrio, se obtiene una producción eléctrica de hasta 100 vatios por metro cuadrado.

En cambio, si se inserta en la cavidad del cristal individual, la producción es mucho mayor: 300 vatios por metro cuadrado. En esencia, el vidrio fotovoltaico es un dispositivo que puede mejorar la eficiencia energética de un edificio, integrándose perfectamente en su estructura arquitectónica.

Otro tipo innovador de energía fotovoltaica es la Smartflower, la última generación de energía fotovoltaica en forma de flor, inspirada en el ingenio y la creatividad de la naturaleza. El sistema tiene unos 5 metros de altura y las placas parecen los pétalos de una flor que, al girar, persiguen el sol durante todo el día, como un girasol.

Así, el mecanismo de funcionamiento permite a las placas Smartflower producir alrededor de un 40% más que las placas solares convencionales.

Gracias a este sistema, puedes plantar una “flor” en cualquier jardín y, si cambias de casa, trasladarla donde quieras.

Además, cuando el sol se pone, las células fotovoltaicas de los pétalos se doblan y comienzan un proceso de autolimpieza. Estos sistemas fotovoltaicos tienen 12 pétalos cada uno, que cubren 9 metros cuadrados, y producen 2,5 kW de electricidad.

Smartflower


Placas fotovoltaicas: precios en el mercado

¿Cuánto cuestan las placas fotovoltaicas? Para responder a esta pregunta y conocer el coste total de la instalación de un sistema fotovoltaico, llave en mano, hay que tener en cuenta 4 factores principales

  • la tecnología de los materiales utilizados
  • la calidad de los componentes
  • la potencia de los módulos solares,
  • el coste de la mano de obra de los instaladores

Como hemos visto, las placas fotovoltaicas más comunes son de tres tipos: monocristalinos, policristalinos y amorfos, cada uno con diferentes capacidades y precios.

Para averiguar el coste total, hay que tener en cuenta la capacidad del sistema fotovoltaico. Por ejemplo, tenemos que saber si necesitamos un sistema de 3 kW con un sistema de almacenamiento, o un sistema de 4 kW, o incluso un sistema de 6 kW (estas son las capacidades más utilizadas en los hogares).

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